¿Te sientes incomoda al amamantar en la calle?

Una de las problemáticas que no deja de estar activa en la opinión pública, es la problemática acción de que una mujer amamante al aire libre a su hijo; desde luego no es precisamente esto el problema sino que para muchos es indignante que esta sea capaz de sacarse el seno –sin vergüenza- y peor aún si no lo cubre con algo, pero ¿realmente es motivo para sentirse ofendidos o simplemente es una necedad, la cual nos han impuesto tanto que lo comenzamos a proyectar (sin pensarlo) como algo malo y ofensivo?

¡Tapate! O no lo hagas…

Las quejas tanto de las madres que manifiestan su descontento al sentirse juzgadas, reprimidas sin razón y la de los ciudadanos que demandan el hecho de que una mujer amamante en la calle sin taparse el seno, satanizándolo por completo; son dos opiniones que con el pasar de los días se vuelven más aguerridas, afrontándose por temas de moral, religión, entre otras cosas que probablemente ni tengan que ver con eso sino con creencias de crianzas con las que todos crecimos y pueden ser bastante complejas de cambiar e incluso eliminar de un todo. Teniendo por consecuencia que no se llegue a ninguna solución determinada.

Hay personas sensatas que antes de sentirse indignadas, se deben preguntar por qué y eso los llevaría a pensar en el pudor, la vergüenza y posteriormente saldría a la luz otro tema bastante ligado a esto que es el de sexualizar por morbosidad las cosas que son algo natural y no algo propio del sexo y sus practicas derivadas. Ante este fenómeno lo que se podría hacer es ser entusiasta de la educación y tratar de cambiar la imagen que se tienen de las cosas para así comprenderlas de otro modo y no solo del que nos han inculcado, lo cual no siempre es positivo y en este caso parece estar bastante errado.

 

En el deporte sigue latente la desigualdad

En los últimos tiempos hemos sido testigos e incluso podemos apreciar el incremento de mujeres que participan en el mundo deportivo, convirtiéndose en ejemplos y contribuyendo con el desarrollo e incremento de esta acción, que por muchos años fue satanizada por las creencias de que las féminas eran de sexo débil y por lo tanto no podían ni debían ejercer esta práctica que según era exclusiva solo para hombres. A pesar de que ya esto ha cambiado, hay varias características machistas sobre el deporte y las mujeres que aún se mantienen.

Maquillaje intencional o espontáneo

Que hoy en día los equipos deportivos de mujeres sean más no quiere decir que el machismo en esta área haya acabado del todo y que sea equitativo para ambos géneros. Y no solo estamos haciendo referencia a los beneficios sino también al respeto que, según varios ejemplos de eventualidades y actitudes, no es el debido y/o se demuestra lo contrario. Matilde Fontecha, doctora en Filosofía y licenciada en Ciencias de la Actividad Física y Deporte, expresa que, “Las imágenes de mujeres deportistas parecen maniquís de pasarela, lo que hace pensar que su valía está en su belleza no en su pericia deportiva”.

Priorizar o poner por encima el adjetivo de sexy en una mujer deportista, en lugar de destacar sus aptitudes en dicha práctica, es solo uno de las tantas ejemplificaciones de los ideales machistas que aún se mantienen calados en la sociedad. Otra de las razones que son bastante visibles es la poca participación de una entrenadora, puesto que todos –dependiendo del rango deportivo- son hombres y en caso de ser lo contrario esta no goza de la misma figura pública que un hombre entrenador. Fontecha manifiesta que las instituciones deportivas cumplan las leyes de igualdad, sobretodo porque el Consejo Superior de Deportes y otras entidades dediquen la mitad del dinero público al deporte practicado por mujeres.

 

 

 

 

Igualdad sexual en la espiral del silencio

Desde hace mucho tiempo en nuestra sociedad se han cimentado las costumbres de la heteronormativa que se han vuelto ley y que además reflejan al hombre como el fuerte y a la mujer lo contrario. Sin embargo, estas creencias así sean en una minoría se han ido transformando para no decir eliminando; alcanzando así una igualdad que deja satisfechos a ambos géneros. En el ámbito sexual esto suele ser más notorio, ya que, debido al mantenimiento de su masculinidad, el hombre se limita a ciertas prácticas, pero ¿y si la mujer es la dominante en el acto sexual?

¿Del ‘pegging’ no se habla?

En la actualidad las prácticas sexuales han cedido ante el tabú y las limitaciones a la hora de la ejecución, y una de las actividades que más encajan en la hipótesis planteada es la práctica del ‘pegging’, la cual consiste en que el hombre sea penetrado por un consolador que la mujer sostiene con un arnés a la altura de su vagina. Este cambio de roles según diversas opiniones, incluyendo la de especialistas profesionales en el tema, es altamente placentera tanto para los varones como las féminas; sin embargo, es algo a lo que el primero no cede tan fácil.

Es común que ser parte de esta actividad sexual no convencional haga sentir a los hombres avergonzados debido a la creencia y reglas latentes a las que se sienten sometidos para poder encajar en el concepto popular de ser lo que son. Esto además de tener como consecuencia que muchos varones se nieguen a dejarse estimular analmente por una mujer, afecta de un todo en la libertad sexual que ambos puedan tener, fallando incluso en la comunicación y el modo de expresarse, limitándose a no sentirse rechazados, burlados o la no aceptación por parte de su entorno, lo que sin duda impide un mayor goce en esta necesidad del ser humano.

Permítete sentirte feliz con frecuencia

No está demás hacer un repaso (si en alguna oportunidad ya se dijo) por los consejos y claves que ayudarán realizar una estimulación a los procesos de acciones que te harán sentir bien y en consecuencia alcanzarás esa felicidad que ocasionalmente busca y/o necesita. Cabe destacar que la felicidad no es un bien sino un sentimiento, es decir, esta no se debe obtener sino sentir, por lo que esta sensación puede lograrse por la satisfacción de una mínima cosa que hayas hecho.

Claves para sentir felicidad en tu vida del presente

En primer lugar, debes tratar de vivir el hoy sin remordimientos de lo que ya pasó o que futuramente pueda pasar; si se tratan de consecuencias, afróntalas y sigue adelante y en caso de querer evitar algo mayor, entonces encárgate en el presente y trata de resolverlo. De esta manera podrás vivir el ‘ahora’; siendo responsable y tratando de solventar problemas, son acciones que te harán sentir feliz. Otra clave es tratar de conocerte, entenderte y aprender a estar contigo; con el conocimiento de tus defectos (impedimentos a la felicidad) podrás disminuirlos poco a poco y aprenderlos a llevar hasta controlarlos.

Sé entusiasta de tu creatividad y déjala fluir; estimula esa inspiración que late en ti, ponte a crear y realizar actividades todo el día, no necesariamente es sinónimo de agotamiento, ya que puedes establecerte una rutina en donde te complazcas con prácticas de cuidado, entretenimiento, entre otras cosas afines que te hagan sentir satisfecha. De hecho, puedes darte descansos después de cumplir con los deberes obligatorios, reposos que te dejen complacida. Esta organización y plenitud de ti, ayudará a quererte a sí misma, lo que es sumamente fundamental para sentir esa emoción de alegría que a pesar de ser efímera –como todas- puede ser frecuente. En definitiva, haz cosas que ames, ríe, llora y simplemente no dejes de soñar.